Fecha: 2018-02-11 07:58:15


Carnavales

Un viaje a los carnavales del pasado


11 DE FEBRERO 2018 - 00:00 Expusieron en la plaza 9 de Julio trajes y fotos de bailes de 1920 y 1930.

Correr con la adrenalina que hace saltar el corazón por escapar de una bombucha o una mano con harina. Grifos con un arcoiris en el pico de tantas bombuchas que no llegaron a llenarse. Jugar a mancharse la ropa sin importar qué se llevaba puesto. No poder manejar la ansiedad y gastarse todo el lanzanieves a los cinco minutos de haber entrado al corso. Comer un sandwich con una mezcla de gusto a milanesa y espuma sin que le interese mucho al paladar. Encontrar a los "mayores" divirtiéndose a la par de los niños. Ver reír incluso hasta al "amargado" que se sumaba al juego, luego de las sutiles e insistentes invitaciones con chorros de agua y témpera de parte de los más animados.

El carnaval pasaba dejando todo tipo de recuerdos en la memoria de los más chicos y los más grandes. Con el objetivo de revalorizar el patrimonio histórico y simbólico de esas épocas, la Subsecretaría de Políticas Sociales de la Municipalidad organizó la exposición "Así era el carnaval cuando éramos chicos".

El viernes por la mañana, la plaza 9 de Julio se llenó de albahaca, música, color y, por sobre todo, nostalgia. Con una muestra fotográfica de diferentes años -incluso se vieron imágenes de la década del 20 y el 30- los mayores recordaron y los más jóvenes conocieron cómo se festejaba antes.

"Fue intercultural, de los más grandes a los más chiquititos", dijo a El Tribuno Irma Silva, subsecretaria de Políticas Sociales. Además de las fotografías se expusieron objetos que mostraron los cambios que se fueron introduciendo en los trajes de las comparsas, esos que compiten cada año por ser los mejores, con plumas, animales, lentejuelas, y que incluso se personalizan con el nombre del dueño del gorro.

El desentierro del carnaval en la plaza 9 de Julio estuvo a cargo de Severo Báez. Musicalizó la ceremonia el bandoneonista Néstor Saavedra y los Bagualeros del Norte. "Los turistas quedaron embobados", contó la funcionaria. Muchos de los que andaban por la zona haciendo compras se quedaron a disfrutar del espectáculo, e incluso se sumaron a los bailes del taller de Danza Nativa que dictó la profesora Norma Portugal.

Las coplas son uno de los atractivos del carnaval. Si el o la coplera lanzaba al ritmo de la caja alguna rima subida de tono, el más tímido de sonrojaba. En esta oportunidad, el coplero fue Pedro Santo. Lucrecia Castillo leyó relatos de personas que acercaron sus recuerdos para compartirlos con la comunidad. Las fotografías, los objetos y los escritos fueron recogidos desde diferentes puntos de la provincia, como Cachi, Iruya y San Antonio de los Cobres. "Vamos a dejar este bagaje simbólico en el algún museo, tal vez en el Museo de Hernández" aseguró Silva.

Fuente: El Tribuno Salta