Fecha: 2017-12-23 14:40:24


Dos argentinos y un perro, rumbo a Alaska en la “Cumbancha Rodante”


Ornella y Federico salieron hace once meses desde el sur de Chile y ahora están en Salta. Financian su viaje vendiendo tarjetas, libros y postales en los bares de cada ciudad que visitan.

En un singular capítulo de Los Simpsons, el señor Burns termina desaliñado e internado en un psiquiátrico, con la única visita del fiel Waylon Smithers Jr. “Smithers, diseñé un avión, le llamo la ‘Cumbancha Volante’ y llevará 200 pasajeros desde el aeropuerto de Nueva York al Congo belga en 17 minutos”, le dice, mostrándole un avión en microescala. “¡Oh! Lindo modelo, señor”. “¿Modelo? ¡Vamos a la planta en la Cumbancha! ¡Suba”. En esta hilarante entrega de la serie de Matt Groening el asistente personal de Montgomery Burns termina amenazado con un arma y la Cumbancha Volante se gana para siempre un lugar en la ficción como arquetipo de vehículo inútil con fines utópicos. En honor de ella y en su Cumbancha -esta rodante-, llamada la “Toti”, viajan desde el sur de Argentina hasta Alaska una pareja de novios y Cristo, un perro mestizo. 
Ornella Montti Guadalupe (27), arteterapeuta y payamédica, era empleada de un local comercial en un shopping de lunes a lunes. Federico Marastoni (29), abogado y magíster en Derecho Penal y Económico, trabajaba en el directorio de un banco y sentía que las presiones lo estaban matando. Ellos, sin espacio en sus agendas diarias para el ocio ni el relacionamiento social, se conocieron a través de la aplicación de celular Tinder el 31 de enero de 2014. A los tres meses ya estaban de novios y pronto llegó la convivencia, pero el agobio de la vida caótica de Buenos Aires no cedía un ápice y hacía mella en la salud de Federico. Así surgió la idea de salir a la ruta. Durante un desayuno, él le propuso a Ornella virar de rumbo unos 360 grados. “¿Vamos a conocer el mundo?”. Y recibió por respuesta una sonrisa. El viaje que los puso en ruta hace once meses les insumió tres años de ahorro y proyección. Mientras tanto, los integrantes de ambas familias o se mostraban abiertamente en discrepancia con la propuesta o se abstenían de opinar, salvo la “Toti”, una tía de Federico que falleció unos meses antes de que salieran y a la que el proyecto le parecía de lo más lógico que hubiera oído. 
“Ella amaba el mundo y no podía viajar por problemas de salud. ‘¡Andate! ¡Qué te vas a quedar acá tragando amargura!’, me dijo y le pusimos su nombre al auto en memoria de ella”, relató Federico a El Tribuno. Primero los novios recorrieron Chile y de regreso a la Argentina se habían quedado sin dinero. Previo a partir habían estudiado ciclomecánica para brindar talleres a la gente para que aprendiera a arreglar sus bicicletas y ofrecer el servicio, pero no tuvieron en cuenta que ese es un medio de transporte que no seduce a los habitantes de todas las geografías. “Era muy difícil de hacer, porque necesitábamos que se dieran un montón de condiciones: que en las ciudades tuvieran la infraestructura adecuada y la gente el hábito de usar bicicleta, que el clima fuera favorable... Entonces debimos explorar otras opciones”, contó Federico. Luego aprendieron a usar una máquina de coser y comenzaron a elaborar artesanías, que les demandaban demasiado tiempo. “Era un plan muy desgastante”, recordó él. Por último, tomaron contacto a través de Instagram con los escritores y artistas Gaga Bilinkis y Gabi Rubí, quienes mediante su editorial JA JE JI JO JU publicaban una serie de libros para niños, señaladores, tarjetas, pines e imanes para heladera. De casualidad reconocieron a Gabi Rubí comprando en un local de ropa, y le comentaron acerca de su travesía. El artista les dijo que quería que se llevaran su arte con ellos. 
Merced a esta alianza, Federico y Ornella se financian el viaje y desde JA JE JI JO JU difunden sus materiales por sitios impensados. Además, la “Toti” está ploteada con estos dibujos. Ellos piden permiso en los cafés para abordar a los clientes. Les dejan un puñado de cada producto, pero no son invasivos. Cada quien puede mirar a su antojo y sin compromiso. Luego retornan para recoger el material y si hay algún interesado le venden e incluso le relatan sus experiencias de viaje si hay demanda. Las tarjetas son en sí un enigma. En cada sobre cerrado figura una prescripción: “Abrir en una reunión de amigas”, “Abrir si necesito un consejo para cumplir mis sueños”, etcétera. Las misivas abrevan de Alejandro Jorodowsky, la psicomagia, los arcanos. “Tienen mucha de esta energía los sobres, la gente nos cuenta que todos los mensajes son misteriosamente oportunos”, aseguró Ornella, quien también vende postales de las fotos que saca en viaje. 
Los chicos son furor en Facebook e Instagram con sus publicaciones. La idea primigenia era hacer un inventario de recuerdos para familiares y amigos, pero el público se fue involucrando con la vida de este pareja. Les piden consejos para trabajar viajando y les dicen que están viviendo una experiencia anhelada a través de ellos. Además, como Ornella y Federico se soltaron de las amarras de la estructura laboral, son cientos quienes les salen al camino para ofrecerles casa y comida, para reconstituirles un entramado que los abrigue. “Romper esa estructura no es algo que pasa de un día para otro y después te das cuenta de que con creatividad se puede”, reflexionó él. La pareja pasará las fiestas en Salta, por lo que es probable que los salteños los vean en los cafés y corredores turísticos. ¿Cuándo terminará el viaje? 
“Teníamos pensado viajar dos años, pero ahora creemos que se extenderá mucho más...”, dijo Ornella.

Fuente: Diario El Tribuno