Fecha: 2017-12-05 13:30:22


Pancho y Fermín ponen la magia en sus violines


Los hermanos Pereyra llevan su música por todo el país

Pancho y Fermín son hermanos, y aunque cada uno desarrolló su carrera artística por separado, hace siete años decidieron armar un proyecto juntos. Ambos son violinistas, que comenzaron su formación incentivados por su mamá, Gregoria. Fermín vino a vivir a la capital a los 12 años y estudió violín en la Escuela de Música de la Provincia. Durante cuatro años fue músico del Chaqueño Palavecino, también acompañó a Sangre Argentina, Pitín Zalazar, Pastor Juárez, Negro Palma y Dalmiro Cuéllar, entre otros folcloristas. Pancho, por su parte, aprendió el oficio de músico de manera autodidacta, además de tomar clases particulares de violín.
Tocan juntos desde el 2010 y llevan editados cinco trabajos discográficos: Para mi gente y Hermandad por siempre, De fiesta en mi pago (disco doble), La chirolita (instrumental) y Del Cahco salteño soy.
“Ahora nos encontramos grabando en el estudio de Jorge Rojas, en la ciudad de Córdoba. La mayoría de los temas que incluiremos nos pertenecen en letra y música”, adelantó Fermín, quien junto a Pancho estuvieron de visita por diario El Tribuno.
Los violinistas son oriundos del paraje La Iguana, ubicado a 30 kilómetros de la localidad de Morillo, en el departamento Rivadavia Banda Norte, y en los últimos días recibieron una reconfortante noticia.
“Vamos a representar a nuestra provincia en una convocatoria a realizarse en el “Paseo de las Provincianas”, que se realizará en la ciudad de Río Grande, en Tierra del Fuego. Será un festival nacional donde se exhibirán la bandera y el escudo de cada provincia”, sostuvo Pancho.
Su vínculo con el vecino pasís de Bolivia es permanente. “Hace pocos días nos entregaron el premio Poro de Palo Santo, que se entrega al disco más escuchado. Nuestras actuaciones se extienden a lo largo y ancho de ese país. Ahora venimos de Santa Cruz de la Sierra, donde participamos de un prestigioso festival”, dijo Fermín.
Estos destacados músicos salteños, a través de siete años de predicar su propuesta, recibieron diversas distinciones y halagos “Eso es lo que nos alimenta para seguir trabajando y creciendo en el circuito folclórico. Fue importante nuestro premio revelación durante la Serenata a Cafayate edición 2017. También nos lleno de alegría cuando nos distinguieron como “Los violines mayores del Chaco salteño”, durante la Fiesta de la Cultura Nativa”, aseveró Pancho.
Pero un paso fundamental en la trayectoria del dúo fue en el Festival de Cosquín 2013 “La verdad que hay un antes y un depués de nuestra participación en el escenario Atahualpa Yupanqui. Pocos son los afortunados, y grandes son las satisfacciones de quienes tienen la oportunidad de vivirlo. Los tiempos en el mencionado festival son ‘severos’ pero tuvimos 20 minutos inolvidables, donde logramos cristalizar una excelente comunión con la gente. Además, tuvimos el gran orgullo de compartir el escenario junto al Chaqueño Palavecino, quien nos invitó para su actuación en la Plaza Próspero Molina, donde le rindió un homenaje al Negro Gómez”, recordó Fermín, quien agregó “Nuestra perfomance hasta el presente la divido en tres etapas: la primera fue hacernos conocer; luego ya sonaba el nombre, pero había que pelear el precio del contrato; y ahora ya nos llaman para confirmarnos en el evento, sin importarles en cachet. Esto es lo positivo de la carrera, en cuanto a lo negativo nos ayudó a construir”.
Referente al folclore salteño, los hermanos Pereyra sentenciaron “En el gobierno hay un circuito blindado de compromisos y amistades en cuanto a los festivales de la provincia, no tienen ojos para la cultura del interior”.

Fuente: Diario El Tribuno