Fecha: 2017-11-05 08:59:41


Rosario de la Frontera

Incentivan valores e inclusión con el rugby


Niños de ambos sexos asisten todos los fines de semana al Complejo Deportivo Municipal.

Desde sus albores, el rugby ha sido concebido como un instrumento de cambio, como un elemento transformador de la realidad tanto de quienes lo enseñan o lo practican. Hoy estamos ante un nuevo paradigma: el rugby como elemento de integración. Ya anunciado por un gran visionario como Nelson Mandela, allá en su Sudáfrica tan golpeada y dividida, solo él logro ver a este deporte como una herramienta de integración y unidad social, dejando casi en el olvido el concepto de raza que tanto dolor y tristeza trajo.

Duendes Rugby Club no tiene muchos años de vida, pero con gran esfuerzo busca crear conciencia respecto a los grandes valores que engendra este deporte. Con aproximadamente 20 niños, el profesor Miguel Vega junto al apoyo de los padres, ya han realizado varios encuentros con otras instituciones fomentando así el compañerismo y la fraternidad.

Los días sábados y domingos, a partir de las 9 de la mañana, Miguel espera a sus alumnos para pasar una jornada distinta. Antes de poner la pelota en juego, les habla acerca de los valores fundamentales, no solo a la hora del entrenamiento sino también fuera de él. El respeto por los mayores, por la familia y los compañeros ocupan un escalón mucho más alto que solo correr para ganar un partido.

En diálogo con El Tribuno, el profesor Miguel Vega cuenta cuáles son los objetivos principales en la formación de los alumnos. "Enseñar a nuestros hijos a aceptar la diferencia como un valor y no como un problema es un reto de todos. Por ello entiendo que el punto de partida para quienes integramos la gran familia del rugby es mantener su espíritu, conservando aquellos valores y principios fundamentales y fundacionales que lo hacen absolutamente distinto y único. Pero que también nos obliga a trabajar en el desarrollo de nuevos caminos, imponiéndonos nuevos desafíos", expresó.

Asimismo, destacó cómo mediante el deporte se puede integrar a cualquier niño tenga la dificultad que tenga. "Queremos continuar con el legado que nos dejaron los grandes de este deporte pero esta vez incluyendo a todos los niños y niñas. Esto hace referencia a aquellos que por sus capacidades diferentes o visón particular de la realidad se considera poco importante incluirlos en las prácticas deportivas, sin saber que ellas favorecen el desarrollo, fortalecen su afectividad, emotividad y su autocontrol. Así, desde la ignorancia de muchos, se priva a los niños de ser felices a través del disfrute del juego del rugby", agregó.

Fausto tiene 10 años y cuenta por qué asiste a las clases de rugby: "Vengo porque me divierte y aprendo muchas cosas como respetar al árbitro, a la familia, a la maestra, al profesor y al silbato", dijo.

Mía tiene 8 y los fines de semana disfruta reencontrarse con sus compañeros y amigos: "Me gusta venir a las clases porque aprendemos a trotar, jugar y las reglas más importantes son respetar al profesor, al compañero y también a la mamá y al papá".

"Está claro que convivimos a diario en un mundo contaminado, repleto de jóvenes sin rumbo ni ideales, con individuos carentes de objetivos sin compromiso con los más vulnerables. Es lo que desde acá intentamos cambiar. Para ellos el rugby puede presentar un escape, una brújula que guía y oriente la conducta de todos, sin distinción", concluyó el profesor Vega.

Fuente: Diario El Tribuno