Fecha: 2017-10-06 11:19:28


“Debemos empezar a perder el temor a la lepra”


Hasta este mediodía continuarán las consultas por sospecha de lepra en el hospital San Bernardo, en el marco de la 18ª Campaña Nacional de Educación y Prevención de la Lepra.

Hasta este mediodía continuarán las consultas por sospecha de lepra en el hospital San Bernardo, en el marco de la 18ª Campaña Nacional de Educación y Prevención de la Lepra. Esta enfermedad infecciosa es producida por el microbio Mycobacterium leprae.El Tribuno consultó a Luisa Ruiz Morales, médica dermatóloga, del servicio de Dermatología de este centro sanitario. La profesional insistió en que hay que estar atentos a manchas blanquecinas en la piel que tengan poca o nula sensibilidad ante el frío o el dolor.

¿Cuántas personas fueron a consultar esta semana?
Hasta este momento deben haber llegado 30 personas, asustadas, sobre todo, por la terminología. La mayoría ha venido a consultar por una manchita que le salió pero —en el caso de la lepra— lo importante es que la sensibilidad esté alterada. Les hemos explicado que las otras manchitas las controlaremos en la próxima campaña, dirigida al cáncer de piel, que será a mediados de noviembre. Ante cualquier duda que tengan, que se acerquen al hospital más próximo o a la salita del barrio que tenga un dermatólogo para que los examine y les saque las dudas. 

¿Asusta más la palabra que la enfermedad en sí?
Exactamente. El nombre de la enfermedad asusta mucho y tenemos que empezar a perderle el temor porque es una patología que, a pesar de que afecta la piel, los nervios cutáneos y periféricos y algunos órganos internos, se cura. Es una enfermedad que ya tiene un tratamiento, que no es hereditaria y que se puede atender en cualquier lugar. Apenas el paciente es detectado y comienza el tratamiento, puede considerar que está en curación.

¿Se llega a una curación total?
Total.

¿Sabe cuántos casos de lepra hay en la provincia?
Las estadísticas las maneja el programa EDIS (Enfermedades Dermatológicas de Interés Sanitario), de la Provincia, al cual nosotros denunciamos los casos que llegan. Ellos se encargan de detectar y empezar a investigar a la familia. El que lleva el número total de pacientes enfermos es este programa. (Este medio se contactó con el programa EDIS pero no recibió respuestas sobre las estadísticas.)

¿Cuáles son las primeras señales a las que hay que estar atento?
Generalmente, cuando alguna lesión en la piel tenga disminuida o haya perdido la sensibilidad. Entonces, por ejemplo, se sirven el té, cae el agua caliente en la mano y no sienten el dolor. A veces llegan pacientes que tienen amputaciones de alguno de los deditos del pie porque no se han dado cuenta de en qué momento se han cortado. No sienten el dolor. Hay otros en los que el dolor está muy disminuido. Esta es la característica más importante. Uno detecta la lesión, una mancha de color té con leche, y toma la sensibilidad fría y la del dolor. No solo hacemos detección de la lesión en pacientes enfermos, sino también investigamos a los familiares para tratar de ver de dónde provino la patología.

¿Cómo se puede contraer esta enfermedad? 
Esta se contagia de persona a persona y, para que haya contagio, estas tienen que tener un contacto en forma directa y prolongada, es decir que compartan las habitaciones o el lugar donde residen. Por eso, estas campañas las hacemos para gente que trabaja en grupo y que duerme en una sola habitación. Por supuesto, va a enfermar quien tenga bajas defensas. No todos los que compartan la habitación van a enfermar. Solo contagian las personas enfermas a otras que tengan debilidad en sus defensas. No enferma el que quiere sino el que puede. 

¿Se da más en lugares poco higiénicos o con pocas condiciones sanitarias?
Sí, exactamente. En lugares donde ese nivel social está un poco alterado, culturalmente hablando. El grupo de personas que trabajan agrupadas, alejadas y hacinadas. Ahí lo podemos encontrar. El paciente va, por ejemplo, a la cosecha de tabaco o viaja al sur para la época de las manzanas. Si se ha contagiado acá, contiene la lepra, va a trabajar al sur y en ese medio ambiente, donde duermen en forma grupal, puede contagiar a otras personas.

¿En los lugares precarios es más probable contraerla?
El lugar donde más se puede hacer manifiesta esta enfermedad, sobre todo acá, en el norte, es en la zona del Chaco salteño. Sin embargo, en Salta capital hay varios pacientes con esta enfermedad.

¿Va en aumento?
Desde que está este programa, con la campaña se detecta al paciente enfermo, se estudia la familia y a todos los contactos directos que tenga. Así la vamos disminuyendo. Por lo general, al paciente lo atendemos en el hospital porque de esa manera hacemos la denuncia al programa EDIS y el Gobierno se encarga de darle la medicación, aunque tenga obra social. Al ser una enfermedad antigua, que tiene curación, se intenta tratar a la gente que ha contagiado al paciente, que es de donde proviene esa enfermedad. 

¿Qué recomendaciones hay para prevenir?
Lo único que pedimos es que, cuando el paciente vea que tiene una lesión donde se ha alterado la sensibilidad al dolor o al frío, consulte al médico. Eso es importante para nosotros porque queremos erradicarla del mundo.

¿Qué porcentaje de la población en la Argentina se estima que tiene lepra?
Es bastante. Por eso hacemos campaña nacional. Todo el noroeste, sobre todo, Jujuy, Salta, Tucumán y el Chaco, están afectados por esta enfermedad. No es una enfermedad que afecte solo en la zonas marginadas y despobladas sino también en las ciudades.

Fuente: Diario El Tribuno