Fecha: 2017-09-22 10:14:39


Caprichos de Salta: Recordar no cuesta nada


Olvidar a la Salta más linda es carísimo. No te pierdas la decimocuarta entrega de la ficción de InformateSalta, un homenaje a los enormes y talentosos salteños César Fermín Perdiguero y Néstor Quintana.

Mientras apura un sorbo de té, que parece estar más caliente que talón de cartero, Roberto Cachambí, caracterizado hincha del Racing Club, mira una radio vieja que adorna el boliche donde estamos; deja la taza y entonces me dice:

-Cuando yo era changuito, con mi abuela, escuchaba por las noches a César Fermín Perdiguero, el cochero joven. Comenzaba sus relatos fantásticos con un “De noche a veces”… ¡Qué maravillosas historias! Y  terminaba con un “Churo… ¿no?”…  Ay, Siryab… ¡Si pudiera revivir esas noches de radio! Que linda época… ¿Ves esa radio? Igualita a la que sabía haber en la casa… ¡Igualita! ve….

Roberto se queda mirando la radio como cruzando el tiempo a contramano, sonríe como un chico. Se ha hecho chango de nuevo con ese gesto tan tierno. Me dan ganas de acariciarle la cabeza. Se acerca ahora, silenciosamente, el Ciego Jorge y se sienta a la mesa; desparrama las piernas y sonríe mientras, como siempre, clava su “no mirada” en el mismísimo infierno; toma del brazo a Roberto y le dice:

-Vení conmigo, vamos a escuchar a “El cochero joven”.

Jorge  lo lleva del brazo a  Roberto como si fuera el ciego, roles mágicamente invertidos; lo acerca a la radio antigua, le arrima una silla y le prende el aparato…

Entonces se escucha: “LV9 Radio General Güemes…” y la voz de Perdiguero que dice “De noches a veces… los periodistas atorrantes  que andan rondando el cierre del diario, tentados por el abismo de la imaginación, inventan seres que no son más que los miedos escondidos de la changada que se pasa de copas y vuelve culposa o, tal vez, la vergüenza de aquella niña que sabe de la salamanca y ni se atreve a pensarla… Una vez y no sabría decirles cuántas más… un tal Néstor Quintana y un pierna inventaron una puerta a lo desconocido ¡Y la abrieron!… Se les fue la mano…

Trajeron a la vida al Pata i´cabra, un ser infernal que, a partir de la columna La Hora Del Cierre del Diario El Intransigente, empezó a recorrer la ciudad y pueblos aledaños. Todo comenzó, al decir de la pluma de Quintana, una vez que un sujeto fue a comer a una fonda y cuando el mozo le fue a cobrar descubrió que no tenía pies sino patas de cabra.

Inmediatamente, el dionisíaco personaje, se esfumó en medio de una explosión inesperada, seguida de un hedor a azufre insoportable. Aun hoy, él,  anda dando vueltas entre nosotros y se lo suele ver, aunque sin  provocar el asombro de entonces, lamentablemente… No, no me refiero al Diablo…  ¡Me refiero a Néstor Quintana! ¡Churo… ¿no?!”

Roberto, como un niño, sonríe dulcemente y deja caer algunas lágrimas. El ciego lo abraza y lo palmea…

-¿Cómo lo has hecho, pue? Decime… - Roberto le dice a Jorge con esa desesperación que sienten los que reconocen los momentos únicos e irrepetibles-

- No lo sé… tenía ganas de verte feliz… ¡Y me ha salido bien! jajajaja.

-¿Te debo algo?

-No, Roberto… Recordar no cuesta nada… pero olvidar a la Salta más linda es carísimo.

P.D: Este es un homenaje a los enormes y talentosísimos salteños César Perdiguero y Néstor Quintana. Gracias a otros dos grandes  amigos e hinchas de Racing, Roberto Cachambí y Daniel Domínguez, este relato es posible; ellos también son Caprichos de Salta.

Fuente: Informate Salta