Fecha: 2017-07-29 09:35:09


La leyenda de las muñecas quitapenas “inunda” el MAC


Este sábado, en el Museo de Arte Contemporáneo, los chicos aprenderán cómo armar estas muñecas, basadas en narraciones legendarias de los pueblos originarios.

El arte textil y las leyendas originarias de América se combinarán en la última edición del ciclo de arte textil “Compañeros de juego”, que se desarrolla en el Museo de Arte Contemporáneo (Zuviría 90). Este sábado de 16.30 a 18.30, las docentes Marianella Rivas Cuba y Jimena Ortiz les enseñarán a los chicos a crear con diversos elementos las denominadas muñecas “quitapenas”, que derivan de coloridas leyendas procedentes de Centroamérica.
El taller comenzará con el relato de leyenda de las muñecas quitapenas, de dónde surgió y cuál es la funcionalidad y el significado que fueron adquiriendo estas simpáticas muñecas. Está destinado para mayores de 6 años, aunque los más pequeños pueden ir acompañados de sus papás. Los chicos trabajarán con telas de diversas texturas, lanas e hilos, entre otros. En esta edición realizarán muñecas de diferentes tamaños y un bolso contenedor, todo sin ninguna costura, sólo con nudos.
La premisa del taller es modelar los propios juguetes a partir de materiales que escapan a los tradicionales, como el papel y el cartón, y que son muy comunes en la casa. “La mayoría de los chicos se sorprende por la cantidad de cosas que pueden crear con muy pocos materiales y que son muy comunes en la casa. Los alumnos de la primera edición me siguen mandando fotos de los muñecos que ya crean solos”, contó a El Tribuno la docente Marianella Rivas Cuba.
El taller de arte textil comenzó en las vacaciones de invierno y, debido al éxito de la convocatoria, decidieron brindar el ciclo “Compañeros de juego”, que finalizará mañana.
 
Jugar y crear
“Ya no está la idea de hacer manualidades, un saber que antes se pasaba de generación en generación. Lo textil nos recuerda a la abuela, a la madre, pero hay toda una generación que perdió esta vivencia. Acá los chicos recuperan la capacidad de pensar reconociendo superficies, texturas y desarrollar un ‘saber-hacer‘”, afirmó Marianella.
Mediante diversos juegos, los alumnos aprenden a reconocer los distintos tipos de telas, según su textura, para luego aprender a realizar trenzas, doblar, unir con nudos y atar. Es así que aprender cuáles son las propiedades de cada material y para qué sirven les permite a los niños diseñar sus juguetes según la funcionalidad que les darán.

 

Nueva tendencia
Los talleres se inscriben en la línea del llamado movimiento craft, o DIY (Do it yourself) en la cultura anglosajona, se refiere a la producción artesanal y manual, que tomó en los últimos tiempos un gran impulso. Las revistas especializadas en manualidades hoy dan paso a los videos tutoriales que ganan popularidad día a día. “Esta tendencia surge en los 90 con las revistas de manualidades. En el 2000 se populariza con la llegada de internet, los blogs especializados y los videos tutoriales. Los chicos son muy curiosos y buscan en la web desde manualidades a experimentos caseros”, explicó.
La ventaja de lo presencial es que se incorpora el juego al aprendizaje, que se realiza en un entorno como el del museo, y en equipo, con la orientación de un adulto, presente en todo momento. “Siempre hay algo que no pueden logran y buscan alguien que los oriente”, finalizó la docente. 
El taller cuenta con cupos limitados y el costo es de $200. Se incluyen todos los materiales y una merienda. Para reservar lugares, comunicarse al 4373036.

Relatos ancestrales
La leyenda de los muñecos “quitapenas” surgió en Guatemala, entre los descendientes de los pueblos originarios. 
Se dice que en esa zona de Centroamérica los niños tenían la costumbre, antes de irse a dormir, de contarles a sus muñecos las preocupaciones y angustias que tenían. Cada noche elegían un muñequito al cual le contaban algunos de los problemas y miedos que los aquejaban. Luego colocaban el muñeco debajo de la almohada y se iban a dormir.  Según cuenta la leyenda, al día siguiente los chicos se despertaban cargados de energía y a lo largo de la jornada encontraban la solución a ese problema. 
Para los mayores, esos muñecos, de alguna manera, lograban “resolver” el problema mientras los chicos se encontraba durmiendo.
Con el tiempo, en la región se popularizaron los muñecos “quitapesares” o “quitapenas”, muñecos diminutos hechos de pequeños trozos de madera, retazos de tela e hilo. Lo que comenzó como una leyenda en Centroamérica hoy se extendió a otros países de América Latina. 

Fuente: Diario El Tribuno