Fecha: 2017-05-24 10:06:59


La Escuela Superior de Música José Lo Giúdice cumple 45 años


Fue creada en mayo de 1972, con perfil de institución pública y oficial. La celebración se llevará a cabo hoy, a partir de las 19, en la Casa de la Cultura.

Hay en Salta un trecho de vereda donde sucede algo parecido a un truco de ilusionismo. Es un punto donde se produce un encuentro de tiempos y espacios distintos o, mejor dicho, una anulación de esos tiempos y esos espacios. Es un fenómeno que se da cuando fluye la música con su efecto “transportador”. En la vieja casona de Zuviría 180 -asomada a la vereda en cuestión- la música crece como hiedra, por encima y por debajo de todas las cosas; por las paredes, por los balcones y por las patas de los pupitres. 
En ese edificio construido a principios de 1800 funciona la Escuela Superior de Música de la Provincia José Lo Giúdice, que este mes está celebrando su aniversario número 45. 
Con fondo musical de tambores y flautas traversas (en un aula se está dictando un taller de percusión y murga y, en la de al lado, practican dos estudiantes de vientos), Mabel Coronel, directora de la institución, cuenta: “Mayo es el mes de nuestra escuela. El decreto de creación se firmó en abril de 1972, pero la escuela empezó a funcionar en mayo. Este año, quisimos hacer coincidir el acto por el 45 aniversario con la despedida de tres compañeros que se jubilaron recientemente. Uno de ellos, Arturo ‘Pachula’ Botelli, es un verdadero referente de la institución porque fue alumno de la escuela y luego fue ocupando distintas funciones hasta llegar a coordinador. Hoy, Pachula es la memoria viva de la Lo Giúdice. Es el cronista de nuestra vida institucional. Conjuntamente, despediremos a otros dos compañeros jubilados: Nancy Amado (profesora) y Juan Carlos Bazán (ordenanza)”. El acto será el miércoles 24 de mayo, a las 19, en la Casa de la Cultura (Caseros 460). 
La Escuela Superior de Música de la Provincia estuvo predestinada a nacer en la década del 70, en medio de un contexto de gran ebullición cultural. En ese momento ya existían en Salta numerosos organismos oficiales y privados dedicados a las artes, como la Escuela Provincial de Bellas Artes Tomás Cabrera, creada en los 50 por Carlos Luis “Pajita” García Bes; la Orquesta Municipal de Cámara, dirigida por José Sutti, la Banda de Música del Ejército y la Banda de Música de la Policía, el Coro Polifónico (fundado en la década del 40) y la Asociación Amigos de la Música... Todo ello, sumado al rico movimiento poético musical de los 60. El nacimiento de la Lo Giúdice coincidió, además, con la creación de la Universidad Nacional de Salta.
La Escuela Superior de Música comenzó a funcionar en mayo de 1972 en el edificio de la Escuela Martín Miguel de Güemes (Belgrano al 600). Al año siguiente se trasladó a la vieja casa con balcón de Zuviría 180. El pintoresco edificio de dos plantas cuenta con varias aulas y dos patios donde el silencio es un ilustre desconocido. “Comenzamos las clases a las 8.15 y a partir de ese momento la música es permanente -cuenta Mabel Coronel-. Y a pesar de que las prácticas de distintos instrumentos a veces son simultáneas, no se percibe un ruido que aturda. Los chicos arman guitarreadas, se ponen a cantar, ensayan... Es una escuela muy intensa”, describe la directora, remarcando esa extraña convivencia de músicas que fluyen sin estorbarse. 
La matrícula escolar del año 1972 fue de 600 alumnos. En sus inicios, la escuela estuvo orientada solamente a la formación de músicos, instrumentistas y profesores de instrumentos. Con el correr de los años se agregó la especialización orientada hacia la educación musical. 
Actualmente, la Escuela Lo Giúdice ofrece tres etapas de formación. “Un ciclo de iniciación musical, donde tenemos cerca de 150 alumnos; un ciclo básico, con alrededor de 700 alumnos y un nivel superior, con aproximadamente 350 alumnos”, detalló Coronel.

Los profesores que dictan clases en la sede de España 747. Foto: Andrés Mansilla.

Diversas opciones de formación

El cumpleaños 45 de la Escuela Superior de Música será un punto de inflexión en la agenda de la institución. “A partir de este momento, todas las actividades académicas, artísticas y musicales que se desarrollen tendrán un hilo conductor que será compartir con la comunidad lo que se hace en la escuela. Queremos trascender las paredes de esta casa y mostrar la calidad profesional de los docentes”, indicó la directora, Mabel Coronel. 
La propuesta educativa de la escuela es amplia. Cuenta con un Ciclo de iniciación musical que dura tres años y al que pueden ingresar niños con el 4º grado de la primaria aprobado. El siguiente peldaño es el Ciclo básico, que dura cuatro años y, por lo general, los chicos lo cursan en simultáneo con la secundaria. Finalizada la escuela media, los estudiantes pueden ingresar al Profesorado superior de música, que tiene dos orientaciones: instrumentos y educación musical.
“Este año estamos ofreciendo un Ciclo de formación básica intensiva para chicos que no llegaron a inscribirse en el Ciclo básico. Se inicia en cada cuatrimestre. Pueden sumarse, por ejemplo, quienes estén tocando en alguna orquesta. Es un ciclo que los nivela para que ingresen lo antes posible al nivel superior”, agregó Coronel.
Por último, la escuela ofrece un Taller para jóvenes y adultos para alumnos sin límite de edad. “Está dirigido a personas que deciden estudiar algún instrumento en cualquier etapa de su vida adulta. Hay comisiones a la mañana, a la siesta, a la tarde y a la noche. Es una propuesta formal de tres años. Incluye evaluaciones pero es la opción más flexible de la escuela, porque se adapta a los intereses de los alumnos. Es un espacio versátil y dinámico”, remarcó la directora.
Coronel señaló que la escuela tiene todavía una deuda: la formación superior del instrumentista, es decir, del músico que no quiere seguir una carrera docente sino que desea dedicarse de lleno a tocar como solista, en grupos de cámara, orquestas o conjuntos de música popular. “El Estado ha dado respuesta a la demanda del sistema, que era la formación de educadores, pero vamos a insistir en la creación de las carreras de Coro y Dirección Coral, Arreglos de música popular, Composición con medios electroacústicos... El objetivo es avanzar hacia la formación musical específica”, concluyó.

Atentos a la tecnología

Hoy en día, el papel de los avances tecnológicos en el desarrollo creativo del compositor y del intérprete son innegables. Al respecto, Mabel Coronel asegura que la Lo Giúdice no deja afuera la innovación. “Algunas carreras incluyen informática musical y alfabetización en producción artística multimedial. También se dictaron cursos de composición con medios electroacústicos. Tratamos de proveerle herramientas actuales a los estudiantes. Las tecnologías avanzan y hay que caminar a la par”, consideró la directora.
 

Fuente: Diario El Tribuno