Fecha: 2021-05-02 09:46:45


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Padece de neuromielitis óptica y hace cuatro años que no puede generar ingresos para costear el tratamiento. Acción Social relevó su casa para construirle un baño adaptado a sus necesidades.

Justo Ernesto Luna, de 46 años de edad, se encuentra impedido para trabajar y desarrollar su vida de manera normal, producto de una enfermedad denominada neuromielitis óptica. Pocos días atrás, El Tribuno hizo visible la complicada situación de Luna y las ayudas empezaron a llegar de a poco, pero de todos lados.

Entre los principales pedidos, estaba el de una cama ortopédica, la cual fue donada gracias a la solidaridad de una vecina de la Ciudad Termal. También una silla de ruedas, porque la que tenía en uso se encontraba sumamente deteriorada y representaba un peligro para él. En ese sentido, otro vecino solidario, le prestó una nueva silla en mejores condiciones.Al no poder trabajar ni generar ningún tipo de ingreso, las necesidades se fueron acumulando a lo largo de los últimos cuatro años. No tiene una habitación ni un baño adaptado a sus necesidades ni siquiera posee el servicio de agua caliente, el cual es fundamental para la enfermedad que padece.

El día que salió la publicación, desde el Instituto Provincial de la Vivienda, IPV, se comunicaron con la familia Luna para coordinar y gestionar la ayuda. Desde la Oficina de Discapacidad, le hicieron llegar pañales y mercadería.

En cuanto a lo que queda pendiente, el exremisero indicó a El Tribuno: "Gracias a una vecina de Rosario de la Frontera, ya tengo una cama ortopédica, ahora queda pendiente el colchón para la cama especial. Como pasó mucho tiempo en la silla de ruedas, mi piel se enrojece y se va lastimando de a poco, hoy conseguimos que nos ayuden con una pomada porque estoy muy irritado y lastimado. Gracias a un diputado que me donó estas cremas y también los pañales".

"Ese día que salió la nota en este medio, la señora Gladis Solís, coordinadora de la Oficina de Discapacidad, me trajo pañales y mercadería. El señor Rojas, otro vecino de la zona céntrica, me donó pañales y se ofreció a trasladarme en su auto cuando necesite salir para ir al médico", agregó.

Respecto al llamado del IPV, señaló: "Me preguntaron por el tiempo que estoy pagando por la casa, en qué condiciones estaba y qué es lo que necesitaba. En el momento que me llamaron justo estaba recibiendo la visita del municipio y quedaron en que la arquitecta de la Municipalidad, luego se comunicaría con el IPV".

"La señora Solís me dijo que la arquitecta haría un relevamiento de la casa. Tengo un lavadero que se llueve todo. A mi hijo le comunicaron que tenían que esperar para comenzar los trámites de la parte administrativa", expresó Luna.

Fuente: Diario el tribuno