Fecha: 2017-05-05 11:19:12


“Tristán e Isolda”, obra de amor y de sombras, mañana en El Teatrino


Florencia Prada Duhagon y Matías Pisera Fuster encarnan a los amantes condenados, en una reversión de Marco Antonio de Parra.

Sensual. Excitante. Provocativa. Dos amantes, una vida “perfecta” y un vínculo prohibido que no se puede cortar sin despedazarse en el mismo movimiento. La versión sobre el mito clásico “Tristán e Isolda”, del dramaturgo chileno Marco Antonio de Parra, sube a escena mañana, a las 22, en El Teatrino (Aniceto Latorre y Alvear) con las actuaciones de Florencia Prada Duhagon (31) y Matías Pisera Fuster (27) y la dirección de Matías Caballero. 
La obra se estrenó en septiembre de 2016 en Buenos Aires y el verano pasado sorprendió agradablemente en Villa Carlos Paz entre una cartelera dominada por las comedias de puertas y gags. Previo a la puesta en escena en Salta Florencia y Matías visitaron la redacción de El Tribuno y dialogaron sobre la composición de los personajes y acerca de cuánto de estímulo y cuánto de desafío conllevó para ellos un libro que les demandó una entrega emocional y corporal intensa. 
“Nosotros recibimos un texto con mucha información, pero hay una información que no está en el texto y es la que hace que actuemos. Estos personajes son amantes, pero para ser amantes primero tenemos que construirles una familia, encima una familia en la que están muy bien porque la característica de este drama es que ellos no engañan a sus parejas por estar mal con ellas, sino porque conocieron a una persona que les hace poner en duda todo aquello que construyeron. Entonces a mí lo que más me costó fue eso: lograr sumarme años y construir una hija de cuatro años, una mujer que me espera...”, señaló Matías. 
La propuesta dramática se circunscribe al público adulto no solo por sus diálogos aguzados, sino por una relación cuerpo con cuerpo sumamente arriesgada. “Para ir construyendo mi personaje fui hilando muy fino. Ella está en un lugar de mucha necesidad sexual, de mucha pasión y tiene textos muy difíciles de decir sin que caigan en lo burdo y tuve que trabajar desde un lugar más sutil y no tan directo. Por ejemplo, ella tiene un orgasmo y eso fue para mí muy complejo de construir”, detalló Florencia. 
Si bien desde su denominación la obra remite a dos figuras románticas condenadas, estos Tristán e Isolda van a contrapelo porque la pulsión que los gobierna no es la de triunfar sobre las convenciones sociales e iniciar una vida juntos, sino que estos amantes buscan desapegarse y que no duela. Esta actualización del mito del dramaturgo chileno, psiquiatra además de escritor, propone pasar del relieve grueso del deseo irrefrenable y adentrarse en los detalles de los vínculos humanos. “Habla de cómo sostener años una pareja, cómo reinventarse porque las parejas y las personas tienen momentos, estadíos y entonces habla de la vida misma y no solo de la pareja de amantes”, destacó Florencia. 

Interesante mercado

“No recuerdo el momento en que quise ser actriz, pero mi abuela es artista plástica, mi bisabuela hacía radioteatro, mi papá (“Chato” Prada) en su momento dibujaba y ahora es productor, mi mamá es fotógrafa”, comentó Florencia, mientras marchaban por su mente no solo las inquietudes artísticas genéticas, sino los estímulos a que fue expuesta como espectadora asidua de obras de teatro y visitante de museos. Matías, por su parte, evaluó que ciertas elecciones en sus juegos ya anticipaban un destino profesional vinculado con el arte. “Están el nene que juega con los soldaditos a la guerra y el que les inventa historias dentro de esa guerra. Yo era de estos últimos y siempre me digo: ‘¿Si esto no va qué otra cosa haría?’ y me contesta el crick... crick... No encuentro otra cosa que me pueda llenar tanto como esto”, señaló. 
Si bien Florencia ya había actuado en Salta con las comedias para niños “Zooilógico” y para adultos “Viaje de Locura”, dijo que le dio placer el que “una compañía independiente y pequeña” haya sido convocada por un productor salteño. 
Mientras que a Matías le pareció que Salta es un lugar promisorio para instalarse como plaza teatral detrás de Mar del Plata y Villa Carlos Paz. 

Desde un lugar ganado

Florencia Prada Duhagon solicitó que se incluyera en esta nota el apellido de su madre. Sin embargo, la herencia paterna está lejos de pesarle. Ella es licenciada en Arte Dramático por el Instituto Universitario Nacional del Arte, trabajó como bailarina varios años para el programa “Este es el show” y analizó que “Tristán e Isolda” vino a mostrarle al público una faceta suya algo desconocida: la de actriz de formación. “El que quiera opinar que diga lo que quiera porque siempre va a haber gente que dirá: ‘Es la hija del Chato Prada, capaz que está reacomodada’, cuando en los castings de cine y publicidad no están tan enganchados con lo que ocurre en la televisión con los programas de espectáculos”, dijo. 
Agregó que el de la exposición es un juego que no le simpatiza, pero que en un punto juzga inevitable. "No me gusta exponerme tanto, si hubo episodios en los que quedé expuesta sin querer y me pegaron (se refiere puntualmente a unos dichos suyos en 2014 sobre la pareja de su padre, Lourdes Sánchez). Me gusta preservar mi intimidad y que me conozcan por mi actuación, pero uno tiene que entregar un poco de sí para hacerse conocer y es muy fino el límite", declaró. 

Fuente: Diario El Tribuno