Fecha: 2017-02-08 08:27:49


Orán

Un grupo de amigos reparó los juegos de la plaza central


Preocupado por el mal estado, un joven herrero sumó a su equipo para encarar los arreglos, con insumos que les donaron los oranenses solidarios.

Aunque la mayoría de las veces resulta más fácil criticar que aportar, en ORÁN lo segundo se impuso. 
A través de Alejandro Argañaraz, la voluntad de servir y aportar al cambio se puso en evidencia cuando tomó la determinación de arreglar la plaza central de la ciudad.
El domingo pasado, este joven de 25 años, propietario de un modesto taller metalúrgico, junto a su equipo de trabajo se puso el traje solidario y entre todos le cambiaron la cara al espacio verde
Durante toda la jornada refaccionaron por completo los juegos infantiles que estaban deteriorados, producto del uso y el paso del tiempo, pero sobre todo del descuido.
Apenas comenzaba 2017, tras un fuerte temporal azotó la ciudad el 2 de enero. Los daños abarcaron a muchos sectores, entre ellos la plaza que quedó devastada, con árboles caídos y plantas destrozadas.
Tras lo ocurrido, Argañaraz se animó y eligió las redes sociales para lanzar una propuesta abierta: que lo apoyen para arreglar los juegos que son utilizados por decenas de chicos.
La respuesta no tardó y muchos oranenses le dijeron sí a la movida solidaria.
"Surgió cuando fuimos con mi esposa y nuestros hijos a la plaza. El panorama era lamentable y entonces le comenté a mi señora la idea. Ella me acompañó en la iniciativa y como tengo un pequeño taller, lo menos que puedo hacer es cambiarle la cara a los juegos infantiles", le comentó a El Tribuno.

 

LA AYUDA

Gracias al aporte de la gente, el taller de Alejandro pudo recolectar los insumos suficientes para los trabajos. "El día que publicamos en Facebook con mi mujer, la respuesta fue inmediata. Nos llegaron muchos materiales, y con ello era imposible no estar motivado. Así nos organizamos y planeamos todo para iniciar las tareas el domingo", señaló.
Se pusieron manos a la obra desde las 7: con Marcelo, Iván, Néstor y Emanuel arrancaron con las reparaciones. "Hamacas destruidas, hierros filosos que son un enorme peligro, toboganes y otros juegos fuimos observando ya reglando. Con mi equipo pudimos lograr el objetivo y quedaron geniales", dice orgulloso Argañaraz.

A DISFRUTAR

El resultado fue como esperaban y no paso mucho tiempo para que los niños se acercaran otra vez a disfruten de la plaza y de los juegos, pero ahora en buenas condiciones. "Me sorprende que las áreas responsables del municipio tarden tanto en arreglar algo que nosotros hicimos en unas horas, como pasa con otras cosas para mejorar la ciudad", opinó Argañaraz.
Y agrega que "no se necesita tener miles de pesos para hacer grandes o pequeñas cosas en una SOCIEDAD". Efectivamente, a este joven no le sobra nada. Tiene un viejo auto al que llama "mi Lamborghini", que lo acompaña en su tarea. "Solo soy un laburante que vive el día a día, un chango de barrio. Mi autito da lástima, pero me ayuda y solo cuento con herramientas manuales. Pero estoy satisfecho porque mi espíritu es seguir haciendo cosas por mi ciudad", afirmó.
Para el grupo de amigos, esto de ayudar con lo que se puede se convirtió en un camino de ida, porque sumaron muchas ganas de ir por más. Alejandro asegura que tiene otros proyectos muy novedosos y espera el apoyo de todos para concretarlos. "En unos días voy a plantear otra propuesta por las redes y tengo fe que los oranenses se van a prender. Esta es una ciudad importante y tenemos que dejar de verla como un pueblo", concluyó.

Fuente: Diario El Tribuno