Fecha: 2019-04-08 06:03:58


RUTA 51

El pésimo estado de la ruta 51, un drama que se repite todos los años


El trayecto que va desde el aeropuerto hasta la Circunvalación Oeste está en condiciones deplorables. Las intensas lluvias y la falta de mantenimiento hicieron que haya sectores de la banquina intransitables.

Todos los años se repite la misma historia. El estado de las banquinas de ambos lados de la ruta nacional 51, con las primeras lluvias estivales comienza a deteriorarse y convertirse en un verdadero peligro para los miles de autos que transitan todos los días ese camino. Las recientes e intensas precipitaciones provocaron que sectores de la ruta se vuelvan completamente intransitables.

Aunque el trayecto es corto, son apenas 3 kilómetros, desde la rotonda del aeropuerto internacional Martín Miguel de Gemes hasta la rotonda de acceso a la Circunvalación Oeste, el descuido es evidente.

Los socavones al costado del camino impiden cualquier maniobra ante una posible emergencia, lo que limita el accionar de los conductores. Tirase a la banquina para doblar o simplemente para detenerse también es un problema. Los automovilistas deben frenar casi totalmente su marcha para entrar con sumo cuidado al costado de la ruta.

Los reclamos de los residentes de la zona son constantes, sin embargo encuentran pocas respuestas. La falta de mantenimiento que tiene la ruta nacional 51 es indiscutible y pocos entienden los motivos de este abandono.

Quejas

Para los lugareños, "es increíble" que las autoridades de Vialidad Nacional no realicen un mantenimiento mínimo de esa ruta, sobre todo porque el tráfico vehicular ha crecido de manera exponencial en los últimos años. "Es imposible bajar a la banquina en algunos tramos", agregaron los residentes.

La falta de banquina es uno de los puntos críticos que presenta hoy el camino, sin embargo hay que sumarle la cantidad de piedras de gran porte y los profundos pozos que existen al costado del camino que dificultan la circulación de un auto, una bicicleta o un transeúnte.

En una recorrida realizada por El Tribuno comprobó que el estado de las banquinas en algunos sectores es lamentable. El lugar más preocupante en ese corto trayecto se encuentra a la altura de la entrada a la ermita de la Virgen de Schoenstatt (foto). Un socavón de 15 centímetros dificulta la entrada a la calle Los Amigos.

La falta de mantenimiento de esta autovía ofrece a los salteños un paisaje sombrío y el estado de abandono lo pueden comprobar no solo por los pobladores del lugar, sino también los miles de conductores que la transitan a diario.

"Esta dejadez y descuido que tiene esta ruta es inentendible. No sabemos por qué se borran los que tienen que mantener en condiciones un trayecto tan importante que es el camino de entrada a la Puna salteña. ¿No tendría que estar bien cuidada? ¿Por que no hacen el mantenimiento correcto?", se preguntó Walter Carrizo, un vecino del lugar que había salido a caminar.

El mal estado de las banquinas de ambos lados sobre la ruta nacional 51 es motivo de ciento de quejas de conductores que se desplazan a diario por esa zona, ya que ante un imprevisto no tienen donde estacionar o corren el riesgo de sufrir un accidente.

"Cuando uno la transita de noche es peor y se torna muy peligrosa. Es un ruta muy angosta y hay una gran cantidad de autos que circulan por las dos manos. Esto no es algo nuevo que apareció con las últimas lluvias, desde hace años que tenemos el mismo problema, y sin embargo nadie aporta una solución", se quejó Lucas Aparicio, que transita todos los días ese tramo para ir a trabajar.

Una ruta más que vital

El tramo de la ruta nacional 51 que va desde el aeropuerto internacional Martín Miguel de Güemes hasta Campo Quijano es de vital importancia no solo por el tránsito sino para la producción, ya que es el camino que nos lleva al Paso de Sico, en el límite con Chile.

Constituye un factor clave en el proceso de integración regional a través del corredor bioceánico. Se trata de un punto estratégico, ya que su conexión con las rutas N§ 9, 9/34, 34, 16 y 12 permite unir el norte del país con los puertos de Antofagasta y Mejillones, en Chile, y con Porto Alegre, en Brasil. Esto abre grandes expectativas para la integración comercial y turística de las zonas conectadas.

Fuente: El Tribuno Salta