Fecha: 2017-02-06 09:43:50


El río Vaqueros, lleno de cajas de vino, botellas, bolsas y pañales


Algunos de los que visitan seguido la zona advierten que la mayoría deja basura. "Nunca se la llevan", dicen. También se quejan por la falta de controles.

Ubicado en el límite norte del municipio de la ciudad de Salta con la localidad de Vaqueros, el río que lleva el mismo nombre es la histórica playa de las familias salteñas.

En sus aguas, JÓVENES, niños y ancianos buscan escapar al calor durante los meses más agobiantes del verano. Sobre la margen que se asienta sobre el municipio de Vaqueros funciona un camping municipal donde los visitantes cuentan con mesas y asadores, bajo las sombra de algunos árboles que sobreviven al abuso vecinal.

Sobre la margen que le corresponde al municipio de la ciudad de Salta se puede ver la vieja estructura abandonada de lo que hace más de 30 años fue un balneario.

Al costado de la ruta, sobre el viejo puente, durante la tarde se ubican puestos de venta de tortillas a la parrilla, bollos y buñuelos. Al mediodía la oferta es de empanadas y pollo asado.

Pero ahí, a solo tres metros de estos puestos, se encuentran las primeras señales del paso descuidado de algunos visitantes y habitués del improvisado balneario natural.

Bolsas de plástico, botellas descartables y cajas de vino son algunos de los restos comunes que se acumulan sobre los accesos al río.

Sobre las orillas, el panorama no mejora, todo lo contrario. Durante un recorrido que realizó El Tribuno se pudo ver que muchos padres dejan los pañales descartables al costado del río sin ninguna culpa.

"Las veces que visité la zona, el camping está limpio. Lástima que faltan más lugares con sombra. Ahora, lo que es el río, siempre está así o peor. Como lo está viendo...", dijo Delia Gómez, del barrio Luján de la ciudad de Salta.

Esta vecina aseguró que fue testigo -durante las horas que pasa disfrutando de las aguas frescas del Vaqueros- de que algunos vecinos juntan la BASURA en una bolsa pero la dejan tirada en el lugar.

Ni en las caminerías cercanas ni en las orillas del río hay cestos para arrojar los residuos.

Lautaro López estudia en la ciudad de Salta y vive en el barrio Ciudad del Milagro. Siempre que puede se acerca al río para refrescarse, distraerse un poco y volver a concentrarse en los libros. Durante su encuentro con este medio afirmó que es una pena, pero que en el río siempre hay basura.

"La gente no se lleva lo que trae. Deja los envases de lo que toma y no le importa nada. Y a los padres tampoco les importa ni el MEDIO AMBIENTE ni el respeto a los demás. ­Puede creer que dejen los pañales tirados en la orilla!", exclamó.

CONTROL

Las orillas del río Vaqueros pueden contar miles de historias y, en los últimos tiempos, la mayoría de ellas son protagonizadas por jóvenes.

Las tardes de calor y las vacaciones hacen del cauce el lugar propicio para el encuentro. Pero para algunos visitantes, la zona requiere de un mayor control.

"Varias veces en el día pasan los efectivos policiales a caballo, pero con los que se juntan a tomar y después a pelearse no hacen nada", se quejó Dalinda Torres, mientras invitaba a una amiga a conocer la zona. Dos efectivos pasaron por allí, cuando Dalinda terminaba de hablar con El Tribuno.

Julia es de barrio 20 de Febrero y, junto a una amiga, bajó al lecho del río a refrescarse. "Acá viene todo el mundo y todos dejan la basura. Menos mal que no se ven botellas de vidrio pero de plástico abundan", dijo la vecina.

Fuente: Diario El Tribuno